Esta ocupación no es sólo nuestra, ni de los médicos y los trabajadores en el Hospital de Kilkis. Tampoco es sólo sobre el Sistema Nacional de Salud griego, que está, en efecto colapsado. Estamos en esta lucha porque lo que está en verdadero peligro ahora son los derechos humanos y nuestras vidas. Y esta amenaza no está en contra de una sola nación, o en contra de unos pocos países, o unos pocos grupos sociales, sino en contra de las clases medias y bajas de Europa, América, Asia, África, en todo el mundo.