Como previmos claramente1, el llamado “diálogo” nació muerto. Incluso en presencia de las delegaciones de la OEA el 7 de octubre, los golpistas reprimieron brutalmente al pueblo con centenares de bombas lacrimógenas. El papel de la OEA siempre fue buscar una salida negociada para impedir un derrocamiento revolucionario del golpe por parte de las masas, su actuación ha sido simplemente patética, no sólo no ha contribuido en nada favorable, sino que en la práctica, le ha hecho el juego al imperialismo al seguir prolongando, prolongando y prolongando la restitución de Zelaya que originalmente se planteó para el 15 de octubre.