Partiendo de hechos concretos de las políticas impulsadas bajo el sistema capitalista, podemos argumentar que los jóvenes jornaleros y campesinos pobres sufren unas condiciones de vida en las zonas rurales peores que en las ciudades. Viven en muchos casos sin agua, luz y otros servicios básicos, en viviendas inadecuadas e insalubres; además cada día se ven obligados a trabajar, muchas veces, hasta ponerse bajo el sol por salarios de hambre.